escrito el: 08-03-2005
archivado en (General, articulos, pensar) by niniax

O lobas con piel de cordera, según. La odisea comienza un 13 de enero de 2003, bueno, los albores de la historia son de un poco antes, diciembre de 2002. Ella necesitaba una diseñadora, y por medio de mi web personal, contactó conmigo. En ese tiempo yo trabajaba en otra empresa, pero accedí a verla y ver qué necesitaba…
No encontrábamos la ocasión de reunirnos. El día 31 de diciembre finalizaba mi contrato en la empresa y por tanto disponía de un horario más que flexible. La llamé para comunicárselo e intentar vernos, cosa que por fin sucedió el día antes de Reyes.Estuvimos tratando sobre qué necesitaba y yo la escuché. Me comentó que no era posible en ese momento hacerme  un contrato (!) y me estuvo vendiendo que ella pertenecía a una asociación de mujeres emprendedoras, que luchaba por la mujer y sus derechos, bla, bla, bla… (¿incoherente?). Yo me lo pensé y estuve comentándolo en familia, el tener un horario de media jornada me venía bien y acepté. Hablé con ella el día de Reyes y le dije que ya tenía diseñadora.

En el mes de marzo se suponía que por fin tendría contrato. Marzo, abril, mayo, cambio de oficina… agosto fijado como la fecha para mi contrato… nosotras, una empresa de mujeres para mujeres… (sin comentarios).

Agosto, septiembre, pequeño percance en la oficina, nos vemos de patitas en la calle. En ese momento debería haber sido sólo una trabajadora desentendida y haberle dicho: - Bueno, cuando encuentres donde podamos trabajar, me llamas.-. Pero no fue así. En la tienda de ropa de mi mamá, arriba, tenía una oficina que no se usaba, internet, agua, luz… Hablé con mi mamá y nos fuimos allí, en un principio quince días mientras ella buscaba otra cosa, pero no se molestó en buscar ni en colaborar con ella durante los cuatro meses que estuvimos de okupas en la tienda. Con esos gastos… seguramente era muy duro para ella el pagar la casa nueva, el coche… las vacaciones en Marruecos… y mi contrato, así que seguía  prescindiendo de ése gasto en concreto. Muy cabezona yo, y poco comprensiva, seguía queriendo mi contrato. Le mandé un “mail”, comentándole, que igual yo era asexuada y no me había dado cuenta, que los monjes tibetanos estaban escribiendo mi contrato con tinta de calamar gigante y claro, ésta es difícil de encontrar y por supuesto no hay que perturbar la concentración de los monjes. Curiosamente no le sentó bien, se ofendió.

El caso es que ya estábamos en enero del 2004… mi contrato llegó el 17 de febrero. Cuando fuimos a ver al asesor… soberana risotada y carcajeo sonoro (jajajajajaja) al ver, por fin, mi contrato. Se me quedó una cara de… “¿¡no será verdad!? que este papel no se tarda tanto en escribir, o mejor, en fotocopiar”. Lo firmé y me marché. Qué desilusión, un papel fotocopiado con un contrato “tipo” de los de siempre… ¿dónde estaban las orlas, borlas, vítores, aplausos y salvas de artillería? Con el tiempo que tardaron yo esperaba algo bonito para enmarcarlo. Una cosa buena, pasé de ganar 480€ por 5 horas de trabajo, a ganar 620€ por 4 horas, según convenio.

El contrato se me hizo por 6 meses, cuando terminaron, no me renovó el contrato.

Cuando hablaba de luchar por la mujer y sus derechos, si, se refería a los suyos…

Original: bitácora Todas

Comentarios

You must be logged in to post a comment.

Too Cool for Internet Explorer